
El Sol siempre acaba por salir, por muy nublado y gris que esté todo. Un rayo de esperanza se abre camino a través de los nubarrones de tristeza, para iluminarnos con su visión positiva de lo que nos queda por vivir.
Sé que todo tiene que ir a mejor, También sé que hay cosas, problemas cuya solución no está en nuestras manos. Pero las que si estan, esas, son las que con fuerza debemos buscar y lograr. El camino tiene muchas curvas, muchas cuesta arriba, pedregosos vaívenes del destino, mazasos en forma de tristeza, caidas, y a veces casi llegas a rendirte y quieres abandonar el camino. Pero uno debe saber levantarse, y con empeño hacer que ese angosto y duro camino se convierta en un placentero viaje. Y ver no solo ese camino, ese final, ese objetivo, sino también mirar a los lados y valorar esos bellos paisajes que hay a cada lado del camino. Porque la vida es eso, es lo que nos pasa mientras hacemos planes de futuro, es el presente, lo que nos esta psando ahora mismo...Y muchas veces mirar a lo lejos hace que nos perdamos lo que tenemos delante de nuestras narices.
Tengo ganas de cambiar lo que de malo hay en mi vida. Será dificil, porque hay problemas que su solución no depende de mi. Pero, al menos, sé que voy a ser fuerte y que por muchos empujones o zancadillas que me pongan, tendré la fuerza suficiente para esquivarlos o levantarme si me hacen caer.
Creo que he perdido a un buen amigo, aunque me ha dado de lado en mis malos momentos, no le guardo rencor. Pero si él ha dedicido que en su vida no hay sitio para amigos, no le puedo obligar a nada, es su desición. Pero no puedo quedarme lamentandolo, no hay tiempo que perder en lamentaciones y en bajonas. No tengo ganas de comerme mucho el coco. Y me opongo a que esto sea un lastre más en mi vida. Y prefiero pensar, egoistamente, que peor para él, que él se pierde a un amigo de verdad que lo quiere y siempre se lo ha demostrado. Pero es que sé que lo va a pasar mal y eso es lo que más duele. yo, al fin y al cabo, ya estoy acostumbrado a la soledad, pero es que él no tiene más amigos que yo. Ni tan siquiera en conocidos me gana. Y sé que aunque su vida ahora gira en torno a su novia, algun día tendra problemas con ella, como en toda relación, y se verá muy solo.
Pero lo dicho. La vida continúa y no me quiero bajar del mundo ahora. quiero vivirla, y no perder ni un minuto más en caras largas y pensamientos negativos. Vamos a ponerle una sonrisa a este careto que llevo encima de los hombros, jeje


Nunca llueve eternamente
Qué alegría me da leerte este post, porque se ve que miras con una sonrisa a la vida, a pesar de sus cosas malas. Me gusta esa actitud, que muchas veces yo no tengo, suelo ser más pesimista. Y me encanta verte así.
Tú amigo ya es mayorcito, y se dará cuenta, ya verás como sí, como dices, algún día pasará un bache con la novia, y no tendrá a quién contárselo. Y ahí se dará cuenta de lo importante que son los amigos. Tú no los pierdas.
Un abracito.
Exacto ma.
Arori, chiquilla, no se que me ha pasao, debio ser el golpe en la cabeza que me di anoche, que me ha cambiado.jeje.
Dices que eres pesimista, pero vaya en tu blog irradias mucho optimismo y, por lo menos a mi, sacas una sonrisa en cada post.
Ojala los abrazos cibernéticos fueran reales, necesito un abrazo bien fuerte, de esos que se dan los amigos cuando llevan mucho sin tiempo sin verse.
MARIO!!!!! Tengo una cosa para ti!!!! Para que veas que me acuerdo y te regalo sonrisas y premios!!!!
CAP. XXXI . DE CÓMO LAS ARMAS LETRADAS Y LAS LETRAS ARMADAS PELEARON EN UNA DESIGUAL BATALLA POR OCUPAR EL PRIMER PUESTO.
El sol, el rubicundo Apolo, es el único que puede orientarnos, sólo hay que seguirle y … escribió Pierre en el minuto final de su existencia, pero a él no hizó otra cosa sino desorientarle. Aunque estoy conforme en algo con él, y es en lo de seguirle, pero desde su nacimiento como estrella hasta su extinción final, que será imposible de hacer, pero no de imaginar. Quizá este seguimiento le hubiese abierto los ojos y le hubiera dado la luz sobre lo que verdaderamente quiso decir Cervantes en el curioso discurso que hizo don Quijote de las armas y las letras, donde Menard se equivoca nuevamente al trastocar su sentido.
Piensa él que el príncipe de las letras nunca hubiera querido ni podido anteponer las armas a las letras, sino todo lo contrario, las cultas letras siempre las situaría antes que las terribles armas, habiendo de dar la vuelta a la argumentación, que a modo de antífrasis, tropo que consiste en exponer una idea mediante su contraria, y que, según Pierre, solía hacer el manco. Una nota del galo en el cuaderno numerado por mí con el número 37, después de otra en el 36 en la que se queja de la guerra y sus desastres, hace comento de este discurso, discurriendo lo siguiente:
No es posible interpretar muchas veces a Cervantes sino considerando lo contrario de lo que en un principio muestra decir. Es curioso observar cómo en el pasaje del pastor Grisóstomo se hace una descripción terrible de la hermosa Marcela, causa de su desesperación, y el Quijote aprovecha para pronunciar una diatriba sobre la necesidad de que las jóvenes sigan fielmente el consejo sus padres a la hora de elegirles e incluso imponerles marido, al ser ellas alocadas por su edad y sus progenitores más asesados. A lo largo de la narración de este cuento la desdeñosa Marcela se va mostrando al lector como un caprichoso monstruo sin sentimiento, mientras que el enamorado pastor, abocado al suicidio, parece un dechado de bondad y virtudes. Y todo para acabar con un magnifico discurso de Marcela sobre la libertad de elegir, que incluye el poder no elegir, y también con un consejo del Quijote sobre la necesidad de contar con la opinión de los hijos en cuando a la elección de consorte, siendo recomendable negociar y no imponer.
La misma conclusión se puede extraer del discurso que sobre las armas y las letras hace don Quijote, donde, dando primacía a las primeras sobre las segundas, en las explicaciones que defienden tal prioridad se puede entrever que en realidad sostiene lo contrario, pues sería imposible pensar que un gran maestro de las letras, ya asesado por la edad, pueda anteponer a las leyes y al razonamiento la insensatez de la coacción y la violencia. Se trasluce como da a entender que las armas deben ser templadas por las letras, legitimadas por las leyes que, en definitiva, las anteceden en todo momento.
He de discrepar totalmente de Menard, una vez más, por lo que se refiere a éste último punto de las armas y las letras, que no así en la que dice de Marcela, y menos en la costumbre de exponer un argumento y en la defensa que haga del mismo darle la vuelta, eso es típico de Cervantes. Pero se equivoca de arriba a abajo en los comentarios que hace del famoso discurso que sobre letras y armas hace don Quijote. No quiere decir otra cosa que lo que dice y defiende a capa y espada, la necesidad que tienen las letras de sustentarse en las armas, y la ventaja que el ejercicio de la caballería andante goza sobre las demás artes y ciencias, siendo primera y nodriza de éstas.
El sol es nuestra estrella, la que nos dio la vida y nos dará la muerte, éste astro si que se puede decir que está antes que las armas y las letras, las ciencias y las artes, y cualquier materia o pensamiento. Venimos del sol, de su existencia, de su luz, de su calor, pero desgraciadamente esto no es poesía sino una realidad incuestionable.
Hace 5.000 millones de años que nació de los restos de una supernova, y la materia que quedó rotando fue formando satélites, cometas y asteroides que, en medio de nubes de polvo sideral, rotan a su alrededor, entre ellos nuestro planeta azul.
En nuestra vieja tierra se formó una atmósfera con nubes que permitieron la existencia de charcos, sobre los cuales caían relámpagos cargados de electricidad. Esta combinación de factores produce reacciones químicas donde aparecen organismos parecidos a células procariotas y eucariotas, donde un ADN se empieza a formar, y aparecen organismos cada vez más complejos, plantas y animales que comparten ese material genético común. Mientras el sol sigue luciendo la vida va haciéndose más complicada y muchos tipos de vida animal van surgiendo, luchando por su existencia y desapareciendo o subsistiendo, transformándose, adaptándose.
Durante 350 millones de años vivieron los dinosaurios, que, procedentes de un hipotético arcosaurio, al igual que los hombres, demostraron una gran capacidad para sobrevivir. No permitieron que unos ratoncitos crecieran, su instinto de conservación les decía que ser pequeños les era vital. Hace 55 millones de años posiblemente un gran asteroide caído sobre Yucatán extinguió a miles de especies, entre ellas los dinosaurios, pterosaurios e ictiosaurios, pero algunos ratoncitos sobrevivieron y empezaron a evolucionar hacia tamaños y formas más grandes. La lucha por la vida también evolucionó, los mejor dotados para la adaptación a las nuevas circunstancias son los que aún perviven, entre ellos estamos nosotros, los humanos.
Pero, desde el origen de nuestra existencia como especie, el éxito en la lucha por nuestra seguridad y alimentación es el motor que permite y explica todas las cosas que nos caracterizan. Una buena cabeza, unas hábiles manos, unos poderosos brazos y piernas, esas armas nos permitieron llegar a donde estamos, como la especie que reina sobre las demás. Las armas no son sólo palos y piedras, arcos y lanzas, misiles o bombas, son también nuestro cuerpo, nuestra lengua, nuestra destreza e inteligencia.
Son las manos buenas armas, pero también son las que pintan y esculpen, las que cavan y construyen, las que escriben libros de leyes o ciencia, entretenimiento o enseñanza.
Yerra, pues, Pierre nuevamente en esta apreciación sobre Cervantes, él quiso decir lo que dijo. Como viejo soldado había aprendido a meditar como la paz en caminos y poblados es el fundamento de las civilizaciones. Las guerras a veces son defensivas, no necesariamente ofensivas, la paz necesita cuidados y desvelos. Pero no solamente las guerras entre los hombres explican la existencia, sistemática y precisa, en todas naciones, de los ejércitos. El instinto de conservación hace que todos los pueblos se doten de una organización contra el caos: terremotos, huracanes, inundaciones, tsunamis y todo tipo de desastres naturales, hambrunas, desordenes, y también la guerra, otro desastre más.
Es pues de mentes planas pensar que los ejércitos y las armas desaparecerán de las civilizaciones. Quizá, ojala, las guerras, lo dudo, pero ¿quién garantiza que no habrá más desastres naturales? ¿Quién puede llegar a pensar en un mundo idílico de Barbis y Kents todo el día retozando, donde no haya más terremotos y todo sea paz? La tranquilidad hay que ganársela y luego cuidarla, la paz es el bien supremo sobre el que se basa el trabajo y el ocio, padres de todas las artes y ciencias.
Debo poner pues a la armas antes que a las letras, las leyes se sustentan, además, sobre el supuesto de su aplicación, coactiva si es necesario, pues para qué se necesitan normas si no hay que cumplirlas ya que nadie te obliga. Las leyes deben ir unidas a las armas que garanticen su cumplimento, pero a su vez las armas deben ir unidas a las letras, pues qué pasaría si se utilizaran arbitraria e injustamente, en vez de paz y justicia traerían lo contrario. Son necesarias entonces leyes para esas armas, que regulen su utilización, tácita o explicita, activa o pasiva. Esas leyes son a su vez armas de gran poderío, complementan y sustentan a las convencionales que a su vez complementan y sustentan a las propias leyes. Las leyes, pues, son también armas necesarias.
“Las letras armadas: las guerras y su preparación mediática” es un magnifico capítulo escrito por el admirable Miguel Ángel Aguilar en un libro, otro, que no pude resistir la tentación de adquirir: “Armas y Letras”. Le debo parte del título de este capítulo y el placer y deleite de leer el suyo, que me ilustró, como siempre, e inspiró. El libro cuenta con artículos de diferentes autores, algunos muy buenos y otros no tanto. Unos pocos, como los de cierta exministra de AA. Exteriores y cierto afín enteradillo de esos mismos asuntos, ni los quise leer, otros los leí con disgusto. Tal fue el caso del de Daniel Eisenberg, gran cervantista por otro lado, en el que defiende malamente la guerra de Irak, que mejor habría de llamarla la guerra de la Halliburton para distinguirla de la primera guerra de Irak, y llega a decir que Cervantes hubiera participado en ella, no señor, jamás, no estoy conforme con él. Es una guerra ilegal, miserable y estúpida, completamente en contra del derecho internacional, es una operación petrolera pura y dura, como muy bien aclaró Alan Greenspan, y no se hizo con armas letradas ni con letras armadas, sino con mentiras asquerosas y con armas cobardes, el manco la habría condenado sin ningún genero de dudas.
Vivimos tiempos tormentosos que ya anuncian vientos de guerra, las naciones parecen haber olvidado los grandes conflictos que azotaron a la humanidad el siglo pasado, la paz peligra y es necesario dotarse de armas que la protejan. Pero de cierto tipo de armas hay exceso y sobran en el mundo, grandes bombas, temibles aviones de combate, misiles de gran alcance, de todo hay, ¿qué armas son las que se necesitan entonces? Son quizá leyes internacionales sobre conflictos y desastres de cualquier tipo, es quizá una justicia universal que regule y evite los enfrentamientos, que lleve a los criminales de guerra, y a algún siniestro payaso que se apuntan como triste comparsa, ante un tribunal internacional. Pero detrás debe tener un ejército que sustente su difícil cumplimiento, un ejército internacional regulado por leyes generadas y respetadas por todas las naciones.
En definitiva, es necesaria una organización mundial contra el caos, no sólo las guerras, sino también otros desastres que suelen castigar a las poblaciones y especialmente ahora en nuestra era nuclear y con el cambio climático que se avecina ¡qué mal panorama se presenta! Este ejército contra el caos debe estar preparado para todo tipo de eventos, guerras regionales, hambrunas, desplazamientos masivos.
Para todos estos tuertos se necesita una gran Quijote mundial que ampare a las victimas y amenace o ataque a los incumplan las leyes establecidas al efecto por todas las naciones. Pero veo esto muy difícil, aunque el embrión de este caballero andante lleva mucho tiempo campando tímidamente en el mundo, necesita armas, necesita leyes, y carece de ambas cosas.
Al sol le quedan otros 5.000 millones de años de vida, pero, puesto que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, el panorama de su declive y extinción no nos concede todos esos años de esperanza, antes empezará a crear problemas, se ensanchará hasta tragar a los planetas más cercanos, incluida la Tierra. Habría que quitarle a nuestro tiempo la “i” de infinito, y pasar a hablar del poco tempo que nos queda. Si somos hábiles, los humanos sabremos construir naves no ya interplanetarias, sino intergalaxicas que nos alejen de la gran explosión final. O vagando por el espacio o viviendo en un hipotético nuevo planeta, esa será con el tiempo infinito nuestra única posibilidad de supervivencia como especie cuando se acabe nuestro tempo.
Si quieren saber el final de toda esta historia, el sentido de la vida, el norte de todas las estrategias, y siento destriparles la conclusión de este curioso caso, si quieren conocer cómo se acabará todo esto … el sol, el rubicundo Apolo, es el único que puede orientarnos, sólo hay que seguirle y …