Mirada-sonrisa,sonrisa-mirada...
Mirada-sonrisa, sonrisa-mirada, mirada-mirada, sonrisa-sonrisa... como si del mitico sistema morse (punto-rayita-punto) se tratase asi de discontinuos fueron nuestros primeros mensajes de "amor". No sabia su nombre, solo sabia que era una belleza, un angel terrenal, casi perfecta ( porque como decia mi amigo Jesus, nadie es perfecto, y si parecia perfecta segurmente su defecto estaria en el nombre, y se llamaria Obdulia o Bonifacia, u otro nombre mas absurdo).
Nos mirabamos, coincidian nuestras pupilas en una linea perfecta,invisible,dibujada en el aire, y correspondiamos con una sonrisa, con la mejor de nuestras sonrisas. Esa fue la primera vez que la vi.
Indagué, hice de detective privado y por fin supe su nombre: Yolanda. Pues ese nombre no era nada absurdo, ni feo, por lo menos a mi no me lo parecia, al contrario me parecia precioso. Ademas hace poco aprendi a tocar una cancion de Pablo Milanés que se llamaba "Yolanda", y que empezaba asi: "esto no puede ser no mas que una canción...quisiera fuese una declaración de amor..romantica, sin reparar en formas tales, que pongan freno alo que siento ahora a raudales..."
curioso, seria el destino o simple casualidad. Enamorarme de una chica que se llama como el titulo de una canción que descubrí unos dias antes.
Hice mas indagaciones detectivescas y supe que estudiaba en mi mismo instituto, que tenia un año menos que yo, y su clase estaba justo debajo de la mia en la planta de abajo. Fui en misiones de espia a ver en que pupitre se sentaba y cual era su maleta.
Al llegar a casa estudie la forma de "atacar", de "conquistar" su amor. Decidi hacerlo de una forma romántica, le iba a escribir una carta de amor, inspirado por la canción de Pablo Milanés. Le escribi una romántica carta de amor en la que mostraba mis sentimientos que florecian de mi alma al verla ( jeje, ahora me daria verguenza escribir cosas asi, pero un chico de 17 ,enamorado..) Y le inste a una cita, para presentarnos debidamente y entablar conversación. Quedamos por la tarde, para tomar algun refresco o café o lo que fuese, en la cafeteria que habia justo en frente del Instituto. Yo me entretuve comparndole un peluche pequeño, un osito, muy parecido al mimosin, jeje. Queria entrar con buen pie y que viese que era detallista.
Llegué a la cafeteria, y me sente para reservar una mesa, y me dispuse a esperar a la chica que me tenia loco. Tardaba, y ya creia que no se iba a presentar, que, quizas me equivoqué y deje la carta en la maleta equivocada. O que simplemente ella no queria conocerme. Pero intente ser optimista, y pensar que era normal, que las chicas les gustaba hacerse esperar. Pero impaciente de mi, me di por vencido, y me levante de la silla y me iba cabizbajo. Pero al salir, la vi, venia doblando la esquina. Esperé que llegase a la puerta, y la saludé:
-Hola, me llamo Mario. ( y le di dos besos)
-hola, me llamo Yolanda, perdona por el retraso.
-Noo, si acabo de llegar ( mentirijilla para quedar como un caballero), incluso estaba preocupado porque te iba a hacer esperar.
Y nos reimos.
Entramos y nos sentamos,por suerte no me quitaron la mesa que tenia reservada para la cita. Le di el peluche, y su sonrisa me tranquilizó, fue buena idea lo del detalle. Pedimos, ella, un té, y yo, un refresco (no me gusta el te, ni el café). Y empezamos a hablar. Yo le empeze a decir que me habia enamorado de ella, que fue un flechazo. Ella, sonreia, pero aun no hablaba. terminé de hablar y entonces tomó ella la palabra. Me dijo que le habia sorprendido la carta, que era muy bonita y original, y que tal carta y tal invitación debia ser correspondida. Que por eso acudió a la cita, pero que ella estaba empezando una relación con un chico que conoció una semana antes.
Se me vino el cielo encima, no esperaba eso, creia que todo iba sobre ruedas, y que iba a ser la cita perfecta. Pero no esperaba que ella estuviese con nadie, falló mi faceta de detective barato.
Ella quiso que no me sintiera mal, y quiso suavisar la situación, quizás vio en mi rostro el bajón animico que me habia entrado. Y me dijo que en otras cirscuntanscias seguro que podriamos haberlo intentado, que le gusto mucho mi carta, y que yo era atractivo. Que le hubiese gustado que todo hubiese sido diferente y podernos haber conocido más, pero que ella estaba enamorada ya de ese chico.
Tras esto, ella se marchó. Yo me quede unos minutos más sentado alli, intentando asimilar lo que habia ocurrido. Despues me levanté, y me dirijí cabizbajo a mi casa.
Esto no es más que un ejemplo de la poca suerte que he tenido con mis citas. Ya os contaré algun que otro desastre amoroso más.



Irene Coriz dijo
Bueno, la intención era más que buena y la verdad te quedó divino Mario. Lo que daría yo porque un chico mostrara al menos la mitad de ese interés por mí...
Besitos :)
1 Octubre 2007 | 05:01 PM