Hoy me he vuelto a acordar de ti (otra vez)...
Llevo unos días en los que me vuelvo a sentir solo...se me acabaron esas ideas fantasticas para ocupar ese tiempo en el que estoy solo, ya sabes desde que termino de trabajar hasta que me acuesto.
Y el no tener nada entre manos me hace recordar, y echar de menos tiempos pasados que como dice una canción... "cualquier tiempo pasado fue mejor".
Como echo de menos esas tardes en las que no haciamos nada en especial, solo contarnos lo que nos habia sucedido a lo largo del día. Como esa chica que me gustaba no dejaba de mirame, o como ese compañero tuyo de clase no dejaba de molestarte, y planeabamos ajustarle las cuentas, asustandolo, claro, ya sabes que soy pacifico. O como mi profesora de Historia me habia vuelto a poner un cero, por no llevar hecho el trabajo sobre "El Imperio Romano". No haciamos nada en especial, no nos hacia falta, no nos ibamos a aburrir, porque con charlar, como dos buenos amigos que eramos, nos bastaba.
Pero en realidad eramos más activos, no parabamos de planear que hacer...Que si ese día iriamos a dar una vuelta en la moto por el barrio de Elena, esa morena de ojos verdes que me tenia loco, que pasabamos por su calle constantemente, a veces era eso lo que haciemos en toda la tarde, pasar por su calle , una y otra vez, hasta que la reserva de la gasolina del ciclomotor nos avisaba, y nos teniamos que ir. Me conformaba con verla salir de su casa, o verla asomada en su balcón. Nunca le dija nada, tenia novio, y un novio al que no convenia hacerle enfadar. Era uno de mis amores inalcanzables, Elena.
O cuando decidimos ir a la playa en el ciclomotor. Fuimos a la playa mas cercana, pero es que para un ciclomotor es una odisea, porque un coche tarda en llegar a Matalascañas un poco mas de una hora, pero ese tiempo se doblaba para un ciclomotor, ademas de que no podiamos ir por la autopista, sino por carreteras secundarias. Toda una aventura, porque creia que mi moto no podria sobrevivir a tal viaje, creia que moriria su motos por el esfuerzo. Pero llegamos, y fue un gran día de playa. Tu y yo, todo el día juntos y en la playa...genial. Pronto entablamos conversacion con dos chicas, asi que de aburrirse nada ( por si acaso llevabamos nuestro balon para jugar por si no ligabamos, jeje) , eran dos primas, dos chicas de Huelva. Una rubia y otra morena, la rubia para ti, y la morena para mi. Yo rubio con la morena, tu moreno con la rubia, como una tabla de ajedrez. Fue genial. Nos dimos los telefonos , pero nunca nos llamamos, pensabamos volver a verlas, pero todo cambió, ya sabes, empezé a salir con Eva, y yo le fui siempre fiel.
Como echo de menos esas tardes de cine. Vimos grandes peliculas, de las que no se olvidan, y algun que otro muermo que olvidar. Pero lo bueno venia despues, cuando dialogabamos como dos criticos de cine, dos expertos cinéfilos, y repasabamos escena tras escena buscandole algun fallo, o alabando la genialidad del actor o actriz en cuestión, o simplemente realzabamos la belleza de mujer que protagonizaba dicho film.
Echo de menos cuando, al ser mayores empezamos a salir de marcha, esas noches interminables de los sabados. Que sabiamos a que hora saliamos pero no a que hora acabariamos. Ya no teniamos hora de vuelta a casa, y a veces, casi siempre, la vuelta a casa era en el amanecer del día siguiente. Habia sabados que acababamos en el parque, sentados en el banco, hablando, muchas veces de cosas vanales, absurdas, sin sentido, pero alguna, las menos, de asuntos de vida o muerte, transcendentales, de sentimientos, de miedos, de sueños, de nuestro pasado, de nuestro futuro. De tus miedos, de tus miedos sobretodo. Me molestaba verte llorar, sabes que era muy frio, que los sentimentalismos no iban conmigo, que eso de darte mi hombro, o abrazarte me costaba un mundo. Pero sé que el dolor que te embargaba era fuerte, que el miedo a que tu casa acabara por derrumbarse estaba ahi, en tus pensamientos, constantemente. Y lo intenté... procuré ayudarte, lo sabes, lo intenté.
Te echo de menos, pero aunque me dicen que debo olvidarte, a veces recordarte me ayuda, pero me ayuda más cuando te veo sonreir. Tu sonrisa sigue siendo contagiosa, amigo, sigues haciendome sonreir.