Mis primeros años de vida mi hogar estaba entre el piso nuevo de mis padres y la vieja casa de mis abuelos. Mi madre extrañaba mucho la casa y no se acababa de acostumbrar a vivir en nuestro piso recien comprado. Por eso cada fin de semana, el viernes, cuando mi padre acababa su jornada laboral, haciamos las maletas y nos ibamos a pasar el fin de semana en casa de los abuelos.
Mi abuelo era zapatero remendón, de los que arreglan zapatos, esa profesión esta ya casi en extinción, porque ahora se nos rompe el zapato y los tiramos. Tenia su lugar de trabajo en su casa, una pequeña habitación llena de trozos de cuero y goma para arreglar los viejos zapatos que les llevaban. Una habitación con herramientas colgadas de puntillas clavadas en la pared, con fotos antiguas en blanco y negro de cuando mi abuelo era joven, vestido de soldado o de cuando empezo a trabajar de camarero, su primer oficio. Me gustaba el olor a pegamento, un pegamente que tenia en tarros y que untaba con una pequeña brochita . Recuerdo cuando se la tomabamos prestada la cola, mi hermano y yo, para pegar las estampitas de futbol en el album, y llegaba mi abuelo para trabajar y se encontraba el tarro vacio.
Los recuerdos mas bonitos de mi abuelo, son las mañanas del sabado y domingo, que mi abuela se levantaba antes para preparar el desayuno, pan frito con azucar, y mi abuelo se quedaba aun un rato en la cama. Mi hermano y yo en cuanto abriamos los ojos corriamos a meternos en la cama de mi abuelo, y el nos contaba un cuento. Nuestro cuento favorito era el del hombre del zurron, de un hombre que metia a los niños malos en su zurron, y les hacia cantar, canta zurron o te doy con la palanca , decia.
Mi abuelo era un hombre muy simple, pero todo un caballero, tenia fama de ser un buen hombre, y de no haberse peleado ni discutido tan si quiera con nadie. un hombre bueno.
Cuando llegue mi vejez quiero ser como él...